01 agosto, 2013

Obras en el teatro Campoamor


NOTICIA DE HOY EN LA NUEVA ESPAÑA:
"Campoamor, obras por todo lo alto"


La caja escénica del teatro Campoamor es objeto durante estas semanas de una revisión de altura. Un complejo entramado de andamios se eleva desde el suelo del escenario hasta el peine, veintidós metros más arriba, y allí trabaja una decena de profesionales, soportando el calor que se acumula en esa zona del edificio. Es la parte más espectacular de unos trabajos que se extienden por los sótanos y que culminarán el próximo 22 de agosto para que al día siguiente, sin demora, empiecen las pruebas de «El oro del Rin», el primer título de la Ópera de la temporada.



«Es una puesta a punto de cinco semanas que repercutirá en una mejora escénica y de la seguridad», manifestó el alcalde, Agustín Iglesias Caunedo, durante su visita al Campoamor esta semana. Hace un par de años una barra de luces del equipamiento escénico, cargada con quinientos kilos, se desprendió sobre el escenario. Aquello reabrió el eterno debate sobre el estado de la caja escénica, un asunto que, en el actual contexto económico, ha quedado aparcado. Mercedes Sánchez, la funcionaria que supervisa la obra, señala que en lo que se hace hincapié es en la mejora de la seguridad.




Construcciones Alfredo Rodríguez S.L., que también ha trabajado en el teatro de la Laboral de Gijón, es la empresa que ejecuta estas obras, con un presupuesto de 137.403 euros -salió a licitación por 169.885-.



Los operarios, explica el arquitecto JAVIER REBOLLO, revisan y reparan los refuerzos metálicos de los pilares y las vigas de hormigón de la cubierta, las placas de anclaje y las cabezas de las vigas metálicas de sujeción de la maquinaria escénica. De paso, despejarán el espacio en el peine del escenario, lo que, según REBOLLO, facilitará los montajes escénicos y el mantenimiento del edificio. De esta puesta a punto no escapan ni barandillas ni escaleras y también se está reparando la falsa viga de escayola que cierra la caja escénica hacia el patio de butacas. Para llegar hasta allí, explica Nicasio Aspe, el responsable de seguridad, se ha montado un pequeño andamio apoyado en un palco, que visto de lejos ya resulta de vértigo. 





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